San Antonio: "Arca del testamento" y "Martillo de los Herejes"

San Antonio de Pádua - detalle  de Giotto - 1297-1300 - Fresco, San Francesco, Asís.
San Antonio de Pádua - detalle de Giotto - 1297-1300 - Fresco, San Francesco, Asís.

El día 13 de junio es fiesta de San Antonio de Padua, Confesor y Doctor de la Iglesia. Llamado "Arca del Testamento" y "Martillo de los Herejes", franciscano del siglo XIII.

En este día las iglesias de todas las naciones, de Occidente al menos, se llenan de fieles que van a conmemorar la fiesta de San Antonio y, por todas partes, sus imágenes están siendo expuestas a objeto de veneración fieles.

"Iconografía plagada de sentimentalismos"
"Iconografía plagada de sentimentalismos"

San Antonio - Iconografía plagada de sentimentalismo

 

Este hecho me recuerda que estando en 1950 en Asís, tuve ocasión de documentarme acerca de cómo era San Antonio. Y allí se muestra, en la Basílica de Asís, un cuadro pintado por Giotto, que pasa por ser el cuadro más cercano, más probablemente representativo de la persona de San Antonio. Se trata de una persona de cuerpo hercúleo, de cuello taurino, fuerte, de expresión de fisonomía seria, de mirada imperiosa y majestuosa, como Doctor de la Iglesia que él era. Entonces compré algunas fotografías de esa imagen.

 

 

Al mismo tiempo, compré una pila de estampas iguales que se vendían a las personas que iban a la iglesia también, y que representaban a San Antonio, no de acuerdo con la probabilidad histórica del cuadro de Giotto, sino de acuerdo con una concepción que figura en las imágenes comunes. Entonces, un hombrecillo imberbe, sonrojado, con el Niño Jesús en el brazo, con un aire de quien no entiende mucho lo que está haciendo con el Niño Jesús en el brazo; el Niño Jesús también con una cara de quien no entiende mucho lo que está haciendo en el brazo de San Antonio, sonriendo los dos al otro como diciendo: "Lo siento, aquí debe haber algún error".

 

En la fisonomía de San Antonio, nada que hablase del Doctor de la Iglesia, nada que representase al hombre que era considerado el mayor conocedor del Nuevo y Antiguo Testamento en su tiempo, porque conocía los pasajes más raros, más excepcionales, más ignorados de todos, y sacaba de ellos efectos de predicación extraordinarios. Y San Antonio, conocido como el "martillo de los herejes", como polemista, como hombre que era capaz de discutir - no de "dialogar" (en el sentido [entreguista] de la palabra) - era capaz de entrar en debate con los herejes, de aplastarlos, no había nadie como él, y aún cubierto con los milagros que completaban su predicación y hacían que fuera el terror de los herejes.

 

El verdadero San Antonio histórico, señalado por la Iglesia como nuestro modelo y, por lo tanto, como lo es en el cielo, desapareció casi completamente. Es una figura física que nada tiene que ver con él, nada tiene que ver sobre todo con su fisonomía moral.

 

"Martillo de los herejes"

San Antonio con insignias de Capitan de Infantería  (Río de Janeiro)
San Antonio con insignias de Capitan de Infantería (Río de Janeiro)

San Antonio, además de ser el "Martillo de los Herejes" y el "Arca del Testamento", es venerado como el Patrono de las Fuerzas Armadas. Y la razón de eso -entre otros hechos- es que San Antonio, en cierta ocasión, fue objeto de un acto de devoción especial por parte de un almirante español.

 

Una escuadra española sitiaba la ciudad de Orán y no había medio de conseguir resultado eficaz. Entonces, el almirante español se dirigió a una imagen de San Antonio, colocó el sombrero de almirante sobre la imagen, le dio las insignias de mando y le pidió que embistiese contra Orán. Los moros huyeron inesperadamente e, interrogados, dijeron que había entre ellos un fraile vestido con el sombrero del almirante y que había amenazado a Orán con fuego de cielo, y que por causa de ellos ellos habían encontrado más prudente marcharse. Es decir, este aspecto del "Martillo de los Herejes" que al mismo tiempo inculca terror a los moros y que se presenta a una ciudad infiel y la amenaza con el fuego del cielo, todo ese aspecto ha sido abolido.

Aquí vemos el lamentable deterioro de la devoción a los santos en nuestros días. Es decir, como ellos ya no representan, en la leyenda que en torno a ellos se creó, la verdadera santidad.

 

¿Quién, por ejemplo, comentará acerca de la vida de San Antonio, el siguiente hecho que se dio en Río de Janeiro? [La ciudad] estaba siendo rodeada por los calvinistas franceses y ya estaba casi completamente rendida, la ciudad no tenía medios de resistir. Los frailes entonces tomaron la imagen de San Antonio, bajaron con ella el cerro, la colocaron en una pila que se encontraba allí y la simple vista de la imagen, de un modo maravilloso comunicó tal ardor en la ciudad, que gran número de jóvenes se reclutaron, siendo posible reorganizar la resistencia a los franceses y estos, después de poco tiempo, se fueron.

 

De manera que Río de Janeiro no se volvió calvinista, tal vez con repercusión en toda la Historia de América Latina y, por lo tanto, en toda la Historia de la Iglesia, a causa de esa acción simbólica de presencia maravillosa de San Antonio.

 

Todas estas son cosas que no se dicen, no se cuentan, no se comentan y ustedes pueden, a través de ello, comprobar dos cosas: en primer lugar, como es lamentable esta torsión que la vida de los santos sufrió.

 

Pero, por otro lado, como es admirable luchar para restaurar todas esas cosas y mostrar a los propios santos en su aspecto combativo, en su aspecto guerrero, en su aspecto polémico, en su aspecto Contra-Revolucionario, que la Revolución tanto le gusta esconder y disimular.

Fuente: Adaptación de la conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira el 12 de junho de 1965. Traducción del CÍRCULO BEATO PÍO IX.


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